
La llegada del verano nos incita a salir más a la calle, ir a la playa, a pasear…pero muchas veces nos olvidamos de nuestros amigos, los rayos de sol, que al igual que son buenísimos para nuestra salud e indispensables para la síntesis de vitamina D y nuestra salud ósea, la excesiva exposición sin la protección solar adecuada pueden ser perjudiciales para nuestra piel, sobre todo en verano, si no nos protegemos bien frente a ellos pueden causarnos fuertes quemaduras solares o a la larga graves problemas de salud.
Por ello no debemos olvidarnos de aplicar nuestra protección solar a diario antes de salir de casa en las partes expuestas al sol, pero y como se cuál es la mejor protección para mi piel? Gran pregunta y que te vamos a intentar responder en nuestro post de hoy.
¿Has oído hablar alguna vez del SPF (factor de protección solar)?
SPF (Sun Protection Factor) o FPS (Factor de Protección Solar) son las siglas que vemos en cualquier protector solar seguidas de un número 15, 20, 30, 50… y muchas veces no sabemos lo que significan. Estas siglas son las que van a indicar la capacidad de protección de la crema solar. Cuanto mayor es el número, mayor su poder de protección.
Un protector solar que tenga SPF 30 te va a brindar 30 veces más protección a tu piel. Por ejemplo, si tienes la piel muy blanca y muy sensible al sol, y en un día de muchísimo sol y sin protección, te quemas en 10 minutos, si te hubieses puesto una crema con SPF 30 tardarías (10X30=300 minutos) en quemarte.
Pero hay que tener en cuenta a la hora de la elección de nuestro protector solar que nuestro fototipo de piel influye, cambiará dependiendo si nuestra piel es más blanca o morena y también hay que saber que incide muchísimo la traspiración, tocarse la cara o el cuerpo, el viento, meterse en el agua, etcétera, son factores que pueden hacer que necesitemos un mayor SPF o bien repetir más veces la aplicación de nuestra protección solar.
A parte de utilizar nuestra crema de protección solar adecuada para nuestro fototipo de piel debemos recordar algunas cosas más para que nuestra piel y nuestro cuerpo no sufran los daños que puede llegar a producir el sol, así que recuerde siempre estos consejos:
· Tomar el sol con moderación, de manera progresiva, y siempre que paseemos, evitar las horas centrales del día.
· Evitar las exposiciones prolongadas al sol y utilizar siempre algún tipo de protector solar adecuado a su piel. Se recomienda aplicar crema protectora solar media hora antes de exponerse al sol y reaplicarla cada 2 horas, siempre según el tiempo de exposición.
· Limitar la exposición solar en menores de 3 años y procurar que beban agua con regularidad.
· El agua, la arena y la nieve reflejan los rayos solares aumentando sus efectos sobre la piel. Cuando se asciende en la montaña, el riesgo de quemaduras solares es mayor.
· Alternar los ratos de sol y los de sombra y refrescarse con agua frecuentemente.
· Beber agua a menudo para prevenir la deshidratación.
· Las gafas con protección solar previenen la formación de enfermedades oculares
· Usar ropa ligera, de algodón y proteger la cabeza con gorra o sombrero ayuda a conseguir una fotoprotección segura y eficaz.
¿Qué puede hacer si a pesar de estos consejos su piel se ha quemado?
· Refresque con compresas de agua fría las zonas quemadas.
· Beba agua o líquidos en abundancia (que no sean bebidas alcohólicas).
· Hidratar la piel con una crema con alto poder hidratante o una loción after-sun.
· Acuda al centro de salud si la zona quemada es muy extensa. La gravedad de la quemadura depende de la extensión de piel a la que afecte.
¿Qué no debe hacer?
· Tocar la zona quemada directamente con las manos.
· Pinchar las ampollas si las hubiera.
Recuerda siempre que un bonito bronceado se obtiene progresivamente y poco a poco. El bronceado es bonito pero las quemaduras solares son dolorosas y peligrosas para tu salud. Hay que tomar el sol con precaución.
