
La Vitamina C es una vitamina hidrosoluble presente en cantidades no muy grandes en los alimentos y que es esencial para el crecimiento y mantenimiento de la función celular y de los órganos. Como todas las vitaminas hidrosolubles, no se almacenan en el organismo (a excepción de la Vitamina B12), se excretan (eliminan) a través de la orina y se requiere su ingesta prácticamente a diario.